Hace 21 años, cuando tenía 9 ya sabía que quería estudiar periodismo. Tuve un noticiero que se llamaba “Matavisión”, hice un micrófono con su cajita y logo y hasta una cámara con una caja de Corn Flakes. Ya para entonces sentía fascinación por las libretas, por la lectura y por la escritura. Esa vocación ha sido una certeza de vida que hoy en día me define. La comunicación, más que un oficio, se ha convertido para mí en mi cédula de identidad, mi código de barras, mi leitmotiv.

Mi amor por Cortázar y el profundo placer que me produce andar sin zapatos ni cholas me hizo llamarme @Magadescalza en Twitter. Hace más de un año emprendí mi pequeña máquina de ideas y comunicaciones a la cual he bautizado MAGA, en honor al amor que sigo sintiendo por la protagonista de Rayuela y al permiso que me he dado a mí misma de inventarle una nueva versión, una nueva historia que escribo y recorro con mis pies descalzos, mis ganas de crear y un equipo absolutamente inspirador que sueña conmigo.

Así las cosas, me tomé en serio la labor de crear un blog en el que pudiera comunicar mis intentos literarios, mis reflexiones, mis crónicas, mis historias de emprendimiento y descubrimientos en el mundo de la comunicación digital, donde transcurre buena parte de mi vida. También hablaré un poquito de astrología, una pasión recientemente descubierta.  

De tanto crear para los demás sentí la necesidad imperiosa de hacerle una casa a los archivos regados en mi laptop. Aquí les cumplo la promesa (y a mí misma).

Si estás leyendo esto, gracias por haber llegado hasta aquí .