Y uno piensa en la tumba, el velorio, Julieta y Romeo.
Pero la muerte no es cementerio.
Aparece en forma de duda, paradigma caduco, rutina o fastidio.
No muere el amor pero ya no hay más nosotros.
Mutamos.
Lo que ayer era llanto y rabia se vuelve aceptación, perdón, gratitud y olvido.
El vacío se hace vasija
y donde hubo vértigo hoy renace un aleteo, una cosquilla, una yesca encendida.
La muerte volverá a separarnos
pero ahora sentiré más y mejor
sabiendo como sé
que un día moriremos
pero no lo hará el amor.

Mariana Mata Liendo

7/10/2017